El CONART //18 (Contemporary Art) de Cochabamba se inauguró la noche del viernes en los espacios del mARTadero, al cabo de una semana de confinamiento de 12 artistas de Bolivia, Chile y Colombia, que, en ese tiempo de encierro, crearon las obras que estarán expuestas en esos ambientes hasta el viernes próximo. Todo coordinado por Magda Rossi, responsable del área de artes visuales del mARTadero.

Al abrirse las puertas, más de un centenar de personas que respondieron a la invitación de la entidad que organiza y acoge el evento, tuvieron acceso a más de una decena de obras: instalaciones, intervenciones, construcciones, música experimental, esculturas, obras murales, un video documental del proceso y una performance —producida por única vez—.

Performance

La performance, del artista chileno Gustavo Solar, producida en el sitio preciso donde se dio muerte a más de un millón de vacas y toros durante 67 años, parece resumir el espíritu del CONART de este año. Es decir, propiciar la creación artística desde una reflexión —llevada a cabo en circunstancias muy particulares— acerca del matadero, que era, y del mARTadero, que es desde hace 14 años, que durante una semana fue el encierro de esa docena de jóvenes y ahora es el espacio donde se exponen sus obras.

En el punto mismo donde las reses abatidas colgaban para desangrarse, Solar se desnudó, como jugando muy serio con unas estrellitas de bengala colocadas en un gancho de fierro que pendía al cabo de un palo que a momentos hacía oscilar como un péndulo. Se echó encima como dos litros de aceite y, sosteniendo un par de palos amarrados juntos con un machete al extremo —¿una guadaña?— parecía prosternarse ante el gancho pendiente y una especie de corralito con barandas de paja donde había una cubeta rectangular con cenizas.

Otro artista cubierto de pies a cabeza, con delantal y guantes de cuero, casco y visera, y armado de una amoladora eléctrica afilaba a ratos la hoja del machete.

De pronto, el hombre desnudo y cubierto de aceite se pone en pie… resbala en el charco oleoso y cae. Se yergue, abandona su arma y avanza hacia el “corralito”, se introduce en él rompiendo las pajas y se espolvorea con las cenizas, evolucionando en ese reducido rectángulo antes de quedarse echado de espaldas y terminar vaciando la cubeta encima suyo. Poco después se pone en pie y lentamente se dirige hacia una estrecha puerta, ésa por donde entraban las reses para ser muertas, y sale.

El de la amoladora comienza a cortar las pajas con su herramienta…

Difícil poner en palabras el cúmulo de metáforas, evocaciones y emociones que suscita la performance, cuyo fin se disuelve en el impacto de modo tan sutil que el momento de su conclusión es incierto.

Lo que no deja un ápice de incertidumbre es que esa transformación del matadero en mARTadero es una especie de performance única: en 14 años, ese predio de cruenta historia e infecta reputación se ha tornado en un recinto de creatividad y edificante dinámica, en un barrio muy tradicional y en una ciudad donde los logros de esa clase no abundan.

Es un triste desperdicio no asistir a la muestra del CONART //18.

Xilografías. La instalación del chileno Pedro Fuentealba reflexiona sobre las labores secundarias de los trabajadores del ex matadero.

LIMITACIONES / Rígidas condiciones

El evento se desarrolló alrededor de la condición de encierro, convivencia, contemplación y recursos limitados de los participantes.

Los artistas ingresaron al espacio con solamente tres herramientas de su elección.

DOCE ARTISTAS

Jaime Achocalla (1984, Bolivia) // Instalación

David Alegre (1984, Bolivia) // Construcción y soldadura

Daniel Bustamante (1991, Colombia) // Video instalación

Florencia Cadailhon (1991, Bolivia) // Mesa de trabajo

Juan E. Alvarado (1969, Chile) //Instalaciones

Pedro Fuentealba (1982, Chile) // Instalación

Aldahir Montaño 1996, Bolivia) y Gabriela Zeballos (1989, Bolivia) // Objeto testimonial

Paola Lambertini (1985, Bolivia) // Instalación

River Claure (1997, Bolivia) // Puzzle ficticio

Gustavo Solar (1989, Chile) // Performance

Khespy Pacha (Bolivia) // Murales