No hubo tiempos mejores para las artes, ni la gestión cultural en Bolivia. Tal como pasó en todo aspecto de la vida social, lo que trajo la pandemia y el consecuente confinamiento, fue una agudización de carencias ya existentes. Esto no implicó resignación, ni quedarnos paralizados. Por el contrario, esta particular situación de recogimiento, de cierre de actividades al público y cese del afán logístico, hizo ver con más claridad muchos temas pendientes.

Decidimos, entonces, este momento para tratar asuntos de los que hablamos con colegas en conversaciones informales, en pausas de trabajo, o con pares de otros espacios culturales, así como con artistas amigos y con otros no tanto.

Desde el Proyecto mARTadero, planteamos “Vacas flacas” como un espacio para plantear tópicos relativos a la gestión cultural, su relación con la creación y los públicos. Estas entregas tendrán formatos de entrevistas y notas de opinión, también invitaremos a gestores y creadores a compartir con nosotros sus reflexiones.

Antes de que el afán vuelva a las salas y la producción consuma los días, queremos darnos un espacio quincenal para registrar estas obstinaciones y sobre todo llegar a nuevas preguntas, que son las que ayudan a intentar respuestas, a inventar posibilidades y salidas. Como las pacientes vacas que meten el hocico en el hueco de la malla olímpica, y ante la ausencia de jugadores, se nutren de las hierbas prohibidas.